Excursión: Villa romana de Carranque y Santa María de Melque

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Excursión efectuada el día 14 de Abril en colaboración con Friends & ART.

Descripción

Una villa romana y dos iglesias cruciformes

En esta excursión hemos visitado uno de los monumentos más imponentes del prerrománico español, las ruinas de otra iglesia visigoda con un diseño muy semejante al de la anterior, pero con una estructura más débil y, dentro de un interesante parque arqueológico, una villa romana de finales del siglo IV, que de alguna forma, anuncia el esquema de las iglesias cruciformes visigodas del siglo VII.

Villa Romana de Carranque

Villa que pertenecía a Materno Cinegio, prefecto de Oriente durante el gobierno de Teodosio el Grande entre 384 y 388, año de su fallecimiento.

El conjunto que se conserva está formado por una gran basílica, considerada como la más antigua de las existentes en España construida para el culto cristiano, un pequeño edificio de planta cuadrada y ábside semicircular, que se ha denominado "El Nínfeo", una gran villa romana que conserva un magnífico conjunto de mosaicos, y una serie de construcciones de servicio, entre ellas dos molinos a la orilla del río Guadarrama y parte de la infraestructura de conducción de agua.

A todo ello se ha añadido un aparcamiento al otro lado del río y un nuevo puente que da acceso al centro de interpretación, de nueva planta, en el que se muestra una colección de piezas encontradas en las excavaciones, se describe la evolución histórica del lugar, y permite desde allí visitar todo el comjunto.

Santa María de Melque

"Una iglesia que por su aparejo y sus macizos se parece a lo romano; por la disposición de sus departamentos secundarios, a lo latino; por su planta, a lo bizantino; por la contextura de sus arcos a Santa Maria de Melquqlo visigodo y a lo árabe primario; por sus bóvedas, su cúpula y sus semicolumnas, a lo románico; por el modo de ejecución, a lo bárbaro; por otros detalles, a arias de aquellas artes, Qué es?" Conde de Cedillo (1907)

La iglesia, totalmente abovedada sobre arcos de herradura es de planta en forma de cruz griega, inscrita en un cuadrado de unos 20m de lado, con linterna sobre el crucero, que se prolonga con un ábside en la cara este, de menor altura y planta interior de herradura, aunque cuadrada al exterior, un pórtico, del mismo tamaño que el ábside en la oeste, del que sólo quedan restos, y dos dependencias a los lados del presbiterio, comunicadas con el central mediante puertas adinteladas que se añadieron en momentos distintos, así como una especie de pequeño claustro, formado por imponentes arcos de herradura apoyados en dos muros del costado norte entre la nave de crucero y la base de la nave principal.

Además, aprovechamos para acercarnos a los restos de otra iglesia visigoda cruciforme, también del siglo VII, San Pedro de la Mata, cuya planta original era idéntica a la de Santa María de Melque, aunque en una escala algo menor.

La visita

9h15m: Salimos desde la Estación de Atocha más o menos a la hora prevista, con el ánimo algo encogido por las previsiones de lluvia, muy acordes con la pinta que tenía el cielo, aunque a lo largo del día nos dimos cuenta de que la suerte estaba con nosotros, pues sólo llovió cuando estábamos a cubierto, en el autobús o durante la comida. 

10h15m: Llegada al Parque Arqueológico de Carranque, en donde ya nos estaba esperando una guía para hacer un recorrido por los restos de los diferentes edificios que componían el núcleo de una gran explotación agrícola a finales del siglo IV.El personal, a pesar del frío, escucha extasiado la descripción de cada uno de los muchos mosaicos de la villa.

La primera parte del recorrido fue un momento de sorpresa para gran parte del personal, que no tenía noticia de que tan cerca de Madrid hubiera algo tan interesante, y de preocupación porque había un buen paseo y el cielo seguía amenazador. Pero todo cambió al entrar en la cubierta que protege los restos de la “Casa de Materno”, mientras la guía –por cierto, nuestro agradecimiento por su magnífica explicación de más de una hora- comenzaba a enseñarnos el segundo conjunto, tanto en extensión como en calidad, de mosaicos romanos que se conserva in-situ en España.

Ascensión, Cristina y Sonia tomando posesión como abadesas de San Pedro de la Mata Después de ver los restos de los demás edificios, el pequeño museo que hay en el centro de demostración y un interesante audiovisual en el que se ofrece la reconstrucción teórica de La Basílica, la Casa de Materno y el Nínfeo y se explica el funcionamiento de una gran villa romana en el siglo IV, se desayunó allí mismo y seguimos viaje.

13h45m: Tras bordear Toledo camino de Casalgordo y de recorrer desde allí un complicado paseo en autocar por una carretera sin asfaltar, llegamos a las ruinas de San Pedro de la Mata, iglesia cruciforme visigoda del siglo VII, de la que quedan en pie sólo algunos muros y un arco de herradura, pero muy interesante como preparación para la visita a Santa María de Melque ya que, aunque con un tipo de construcción muy diferente, presentan la misma planta aunque utilizando unidades de medida diferentes.  

 

¡¡No todo iba a ser ver monumentos!!14h45m: Famélicos y congelados, pero sin habernos mojado y de buen humor gracias a la actuación durante todo el camino de una animadora de lujo, llegamos al restaurante en San Martín de Montalbán, donde recuperamos fuerzas y calorías disfrutando de un ligero refrigerio toledano -de indudable ascendencia visigoda- a base de migas, judías con chorizo,  guiso de corzo..., todo ello regado con vino de la tierra y acompañado por una amena conversación sobre el arte (culinario) en la provincia de Toledo, lo que nos proporcionó nuevos ánimos para afrontar el fresco que nos esperaba en la visita siguiente.

   

16h45m: Por fin llegamos a Santa María de Melque, el objetivo final de nuestro viaje, situado a pocos kms de San Martín de Montalbán.

Parte del grupo delante de la entrada principal de Santa María de Melque

Impresionados por las bóvedas de piedra sobre arcos de herradura

También en este caso fue evidente la sorpresa al encontrar tan cerca de Toledo y de Madrid una iglesia cruciforme visigoda construida hace unos 1300 años en un magnifico estado de conservación, ya que aunque en el exterior se han reconstruido la parte alta de algunos muros y las cubiertas, todo el interior es original.

En efecto, si su exterior es sorprendente por la sensación de robustez del edificio, por sus arcos de herradura de gran tamaño en puertas y ventanas, sus frontones triangulares y los restos de una torre defensiva árabe sobre el cimborrio del crucero, su interior, totalmente cubierto por las bóvedas de piedra originales, soportadas por muros y arcos de herradura construidos con grandes sillares sin pulimentar, es un espectáculo único en el Arte Altomedieval Español.

Dedicamos el resto de la tarde a recorrer su entorno, cuya imagen está  dañada en algunas zonas por los materiales utilizados en la última restauración, perdernos por su sencillo, pero incomparable interior, visitar su pequeño claustro, posiblemente el más antiguo conocido en España y recorrer las salas de su pequeño centro de demostración para a continuación volver a Madrid contentos por un día agradable en el que, a pesar de la previsión del tiempo, al final no nos habíamos mojado.