Excursión: El Mozárabe en Valladolid

Evalúe este item
(0 votos)

Excursión efectuada el día 8 de Abril en colaboración con Friends & ART.

Descripción

San Cebrián de Mazote, Santa María de Wamba y Urueña "La Villa del Libro"

Excursión en la que hemos visitado dos de los primeros monasterios creados durante la repoblación del norte del Duero en tiempos de Alfonso III el Magno. San Cebrián de Mazote y Santa María de Wamba son magníficos ejemplos de la integración de diversos elementos, visigodos, asturianos y califales en el Arte Mozárabe..

 Santa María de Wamba 

Existen bastantes motivos para pensar que la actual Wamba fuera en el siglo VII la villa real de Gérticos, lugar donde se cree que nació Recesvinto y donde murió en el año 672, siendo elegido en ese mismo lugar Wamba como sucesor, ya que sabemos que Gérticos estaba situada en esa zona y es segura la existencia de una iglesia visigoda en ese lugar, de la que se conservan restos de decoración en el Museo Arqueológico de Valladolid. 

De una estética mucho más cerrada que lo habitual en el mozárabe astur-leonés, que recuerda a bastantes edificios visigodos, lo que nos lleva a plantearnos la posibilidad de que ésta sea la iglesia más antigua de las que se conservan de la época de repoblación de esa zona y que fuera construida por gentes que provenían del norte ya que se trata de un edificio mucho más próximo a las influencias visigodas y asturianas que a las que pudieran aportar los cristianos que provenían de Al Andalus.

En nuestra visita también hemos conocido una parte de la iglesia reconstruida por los Caballeros Hospitalarios de la Orden de San Juan, cisterciense del siglo XII, y un asombroso osario en el aún que se conservan miles de los esqueletos depositados a lo largo de los siglos XIII al XVIII y un interesante conjunto de pinturas  que aún existen en el muro de la capilla mayor.

San Cebrián de Mazote

La iglesia mozárabe de mayor tamaño que ha llegado hasta nosotros y, además, un claro ejemplo del eclecticismo tan característico del arte visigodo que se conservó en la época mozárabe, pues en su estructura se mezclan de una forma asombrosamente armónica, elementos y soluciones técnicas procedentes de las múltiples influencias artísticas que habían existido en España hasta entonces.  Una iglesia de características únicas, cuya visita nos asombrará.

Construida en mampuesto, con grandes piedras de sillería en las esquinas del edificio, su aspecto exterior es imponente. De este a oeste observamos una triple cabecera plana, con dos ábsides laterales casi cuadrados, con una anchura total de la cabecera de 14m. Consta también de una especie de nave de transepto que sobresale un metro por cada lado del resto de la iglesia, de la misma altura que el ábside central y más alta que las naves y los ábsides laterales, completada por una basílica clásica de tres naves, de mayor anchura y de mucho mayor altura la central que las laterales y por un segundo ábside en el lado opuesto a la cabecera.

Aprovechamos la excursión para comer en Urueña "La Villa del Libro", pasear un rato por las calles de un interesante lugar amurallado, y conocer sus monumentos y museos.

La Excursión

Tal y como habíamos prometido en la presentación del viaje, al sábado 8 de junio no fuimos a los campos góticos para disfrutar de un espléndido día entre San Cebrián de Mazote, Urueña y Wamba, la antigua ciudad visigoda de Gérticos, según la tradición popular.

Fuimos siguiendo los pasos de los mozárabes que construyeron la majestuosa iglesia de San Cebrián de Mazote, y que dirigieron la reconstrucción de la primitiva iglesia visigoda de Santa María de Wamba.

Y hablamos de las causas determinantes para el éxodo masivo de los cristianos andalusíes  hacia los reinos del norte desde mediados del siglo IX, y del lujo y esplendor de la vida en Al Ándalus hasta la guerra de secesión de Umar ibn Hafsún a partir del año 880.

Y paseamos por la bella ciudad medieval de Urueña, lo mismo que hiciera Doña Urraca de Zamora. Nos subimos a sus murallas, visitamos el Museo Etnográfico de Joaquín Díaz y el Museo del Libro que rinde tributo al enorme autor de las letras castellanas, Don Miguel Delibes.

Y conocimos a Joaquín Díaz en persona, y al regreso cantamos el romance de Catalina.

El guía local de Wamba, magnífico. Y dos compañeros de viaje que vinieron desde Córdoba nada menos, y a los que queremos dar las gracias de una forma especial.

En fin. Un viaje muy, muy bonito.